Alarmantes índices de obesidad

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Por Dr. Ivanhoe Ortega

Las cifras de alza de sobrepeso y obesidad en el mundo son alarmantes. Se trata de un problema de políticas públicas.

En países europeos, similares a nosotros (Grecia, España, Austria), en 15 años más, lo que es bastante poco, van a pasar a tener un porcentaje de sobrepeso y obesidad sobre el 80%.

Según las proyecciones, cuatro de cada cinco personas van a tener sobrepeso u obesas. En Irlanda esta cantidad será el 89%. Lo que más llama la atención es que países que tradicionalmente se habían mantenido en porcentajes estables de sobrepeso y obesidad, como Suecia, por ejemplo, van a pasar a incrementar la tasa de obesidad a casi al doble. De hecho, solo Holanda estaría bajando 1 a 2 puntos porcentuales, pasando de un 12% actual a un 10% el año 2030. Ello porque en Holanda se han tomado políticas públicas importantes.

En Chile, hoy en el año 2015, existen 9,5 millones de compatriotas que tienen sobrepeso u obesidad. Sobre un millón de personas, en rigor, un millón doscientas mil personas, son diabéticos, que es una enfermedad altamente relacionada con el sobrepeso y la obesidad.

Las personas de menores recursos son las más afectadas porque tienen el doble de incidencia de obesidad que las personas que tienen mayores recursos.

Las instituciones tienen que tomar decisiones a largo plazo. Cuando estamos hablando de reformas en nuestro país, que a algunos les gusta y a otros no, hay que considerar que es el capital humano el más importante. Y nosotros, como población, vamos a ver tremendamente afectado el desarrollo como país en la medida que tanto el sobrepeso como la obesidad sigan incrementándose.

Porque indudablemente una persona con sobrepeso o con obesidad se transforma en dos cosas: de alguna forma tiene un hándicap en relación al resto que no tiene esto. Indudablemente se asocia con enfermedades crónicas no transmisibles. Tiene un montón de factores de riesgo de desarrollar otro tipo de enfermedades.

Lamentablemente, en el mundo no existe un fármaco que haya demostrado una eficacia en contra de la obesidad. Lo que tienden todos los centros es a poner énfasis en un tema educacional. Ello porque el individuo tiene que cambiar su estilo de vida, y su hábito alimentario. No existe otra forma de bajar de peso.

Porque en el fondo, el sobrepeso es resultado de que una persona ingiere más calorías de las que gasta en el día. Ello va correlacionado con que no hacen ningún tipo de actividad física porque está restringida por los horarios, o porque a la gente le da miedo salir a la calle en bicicleta, o a caminar porque no existen las condiciones, y a ese ciudadano no le brindamos las condiciones como ciudad.

Otro aspecto relevante es que nos hemos acostumbrado a comer menos y mal. Si nos acordamos en el tiempo de nuestros abuelos, ellos comían a la hora de almuerzo y la cena. Pero ¿qué es lo que hacemos ahora? Tomamos un desayuno muy liviano, todos salen de la casa muy temprano para llegar a trabajar a la hora, al almuerzo son pocos los que ingieren comida, y nos saltamos hasta llegar a la casa y la mayoría de los chilenos toman onces. Y esa onces tiene rico pan –recordar que somos los segundos consumidores per cápita de pan- ingerimos una cantidad enorme de mantequilla, y queso y otros alimentos que lamentablemente no son saludables.

Tenemos un hábito alimentario que es pésimo.

Estamos entre los países más importantes exportadores de frutas. El consumo interno per cápita de frutas y verduras es malo. Ni hablar de consumir frutos del mar, de consumir pescados. Lamentablemente los productos de mala calidad alimentaria son muy baratos. Los productos buenos son muy caros y, lamentablemente, no se ven políticas para revertir esta situación.

Con nuestro tratamiento, SlimWay, un varón baja entre 8 y 9 kilos, en tanto que una mujer baja entre 4 y 6 kilos en 23 días. Pero lo más importante no está ahí. Lo más importante es que el individuo, la persona, logra cambiar sus hábitos de alimentación, y su estilo de vida, para que logre mantener esta baja de peso en el tiempo. No saca nada con hacer dietas todos los años si no cambia los hábitos.

Hemos visto dietas en base a proteínas que con el tiempo causan un montón de daño, sobre todo a nivel renal. Entonces, la base de esto debe ser la educación, que esa persona logre entender que hay un componente individual en mantener estos hábitos. En el caso de los niños, que es una de las cosas más preocupantes, se estima que cuando un niño es obeso de pequeño, uno de cada cuatro va a terminar siendo obeso cuando grande.

Cuando un chico adolescente es obeso, tres de cada cuatro van a terminar siendo adultos obesos. Entonces es ahí donde el enfoque que analizamos es al núcleo familiar entero. Todo el núcleo familiar.

El chico hoy no hace actividad física y nosotros como padres no propendemos a hacer actividad física porque la mayoría de los padres está cansado, el fin de semana se come pésimo… Entonces, la invitación es a que aquellos padres con niños, vean ejemplificados en ellos compartir con la naturaleza, desarrollar actividad física, y enseñarlos a comer de forma sana.

Hay pacientes que por ansiedad, comen y se dan atracones. En estos pacientes es muy importante el apoyo sicológico. Ingieren gran cantidad de alimento en poco tiempo. Esta gran cantidad de alimento se traduce en un sobrepeso y en una obesidad. El componente emocional es tremendamente importante en un tratamiento integral del peso.